Cronología, vivienda, costumbres, ...
FUENTES
Para conocer la vida en los castros contamos con fuentes arqueológicas,
así como con la epigrafía, cerámica y la orfebrería. Por otra
parte, las fuentes textuales también son de especial relevancia (Avieno, Estrabón,
Plinio).
SITUACION GEOGRAFICA
La cultura castreña posee un núcleo central de desarrollo. Aquí
se manifiestan de forma clara y constante sus características generales.
Se centraría en la actual Galicia, siguiendo hacia el este (Navia) y sur (Duero).
A partir de aquí, se extiende en zonas de influencia, hasta el río Sella (al
oeste de la provincia de Zamora y León); hacia el este por las provincias de Salamanca
y Avila y hacia el sur hasta Coimbra.
CRONOLOGIA
La cultura de los castros se ubica cronologicamente en la II Edad del Hierro. No obstante,
sus límites son imprecisos. Hoy se cree que la habitación en castros se inícia
ya en la Edad del Bronce y la mayoría de ellos perduraron en la época romana. Podemos
considerar aproximadamente más de 1000 años de vida en los castros, desde el siglo VI a.C. (Castro
de Borneiro) hasta el siglo VI d.C. (Castro asturiano de Mohias).
LA VIVENDA DE LOS CELTAS: LOS CASTROS
Los castros son poblados fortificados, recintos rodeados de obras defensivas. Presentan por lo
general una planta oval o circular. Son muy numerosos, calculándose unos 2000 o 2500.
Su distribución, sin embargo, no es uniforme, sino que se agrupan preferentemente
en la costa y en la media montaņa (buscando siempre lugares de fácil defensa). En general sus
dimensiónes son modestas (70 por 100 m.) y su fisionomía queda determinada por una
serie de elementos defensivos: terraplenes, murallas, fosos y torres; los habitantes dos castros
poseían una destacada técnica de fortificación. El emplazamiento de castros en
lugares elevados, en muchas ocasiones con desniveles pronunciados, hizo necesario el empleo
de escaleras de acceso y de muros de contención de tierras para habilitar terrazas donde asentar
las viviendas. A los habitantes de los castros les preocupaba mucho la humedad y para ello usaron el enlosado,
normalmente de piedra pequeña, en sus calles.
No podemos hablar con propiedad de un auténtico urbanismo dentro de los castros. Lo primero
que llama la atención es la tendencia a aislar las edificaciones unas de otras. Este
hecho guarda relación con el carácter individualista de sus habitantes. En algunos casos se llega
a definir "barrios", conjuntos de varias casas que corresponderían a una sola familia,
rodeados de un muro de poca altura. La organización de estos poblados muestra, dentro de su evidente
primitivismo, la existencia de una incipiente urbanización.
La tipología de la casa castreña más abundante presenta planta circular, a la que se le
puede añadir un vestíbulo; también hallamos construcciones de forma cuadrangular (sobre
todo en la época romana, aunque no se puede establecer con ello una secuencia cronológica).
La casa presenta unas dimensiones reducidas, llegando incluso a plantear problemas por su
extrema pequeñez(las viviendas circulares tienen una media de 4 o 5 m. de diámetro, las plantas
alargadas son de un tamantilde;o algo mayor).
Es muy raro encontrar divisiones dentro de la vivienda ya que lo más habitual es que aparezca una
sola estancia. Los vestíbulos por ello servirían para paliar el reducido tamantilde;o de la vivienda, con la
simple prolongación de los muros de la cabantilde;a frente a la entrada. El prototipo de casa castreña posee
un solo piso de poca altura, 1 o 2 metros. No presenta practicamente ventanas, por lo que la ventilación
se realizaba a través de la puerta. El aparejo utilizado en la construcción es la mampostería,
ejecutada normalmente con piedras poco voluminosas y asentadas en seco o con tierra. La cubierta de la vivienda
sería cónica en las de planta circular, y a dos aguas en las de planta cuadrangular, como material de
cubricimiento se utilizaban ramas y paja, recubiertas de barro (a medida que avanzó la romanización
se cambió el sistema con el empleo de teja, "tegula"). El pavimento más cotidiano es simple: a base de tierra pisada.
En la gran mayoría de las habitaciones castreñas se encendía fuego directamente en el suelo, poniendo
piedras alrededor para evitar la dispersión de brasas y para mantener los pucheros. En otros castros
había lugares especiales para el fuego, los hogares. Su tipología es variada, pero no parece haber
evolucionado. Muchas veces se sitúan en el centro de las habitaciónes, aunque no es raro verlos también
junto a la pared o incluso fuera de la vivienda.
Puede haber hornos para hacer pan, fundición de metal o de cerámica. Su presencia está poco
atestiguada, aunque conocemos algunos hornos rudimentarios para hacer el pan. Suelen aparecer en los vestíbulos.
La escasez de hornos contrasta con la abundancia de molinos, lo que nos hace pensar que los hornos fueran de
uso comunitario.
En la organización de cualquier poblado es muy importante el abastecimiento de agua. En algunos
castros aprovecharían los ríos o arroyos cercanos, pero en otros se recurriría ya a fuentes
emplazadas en el interior de las murallas.
COSTUMBRES Y VESTIMENTA
Tanto hombres como mujeres prendían sus cabellos con gruesos alfileres y sus ropas con fíbulas;
además se adornaban con joyas de oro y plata ricamente elaboradas. Aquellos que no podían acceder a
este tipo de joyas, se surtían de otro tipo de productos tanto indígenas como importados (objetos de
bronce, con incrustaciones de metales preciosos, cuentas de vidrio, ...).
La vestimenta consistía en un sayo largo, hasta el medio muslo y provisto de mangas cortas realizado en lana o
lino, que a veces se adornaba con motivos geométricos. Esta vestimenta se cubría de una capa negra
de lana para protegerse del frío y de la lluvia. Ceñían sus vestimentas con cinturones de cuero
con apliques metálicos.
ECONOMIA
La economía castreña tenía una base agrícola y ganadera, aunque practicaban también la caza
y actividades pesqueras (como el marisqueo). La agricultura era cerealista (maiz e trigo), con plantas leguminosas (habas
y guisantes). Para ello disponían de útiles de labranza como azadas y hoces. Además del ganado
doméstico (ovejas, cabras, cerdos y caballos), siguen aprovechando los frutos de la caza (sobre todo del
ciervo y el jabalí). En los castros costeros se documenta la presencia de moluscos y crustáceos (almejas,
ostras, lapas, percebes, ...) y la pesca marina.
Su minería fue conocida y alabada por autores griegos y romanos. Destaca la explotación del estaño,
hierro y plomo y, sobre todo ello, de metales preciosos, como el oro. Los castreños desarrollaron una importante metalurgia
y orfebrería (torques, arracadas, brazaletes o diademas).
ARMAS
Como pueblos guerreros, los habitantes de los castros conocían diferentes tipos de armas como espadas, armas
arrojadizas (lanzas, jabalinas y hachas), escudos, cascos, corazas y espinilleras.
RELIGION
Los habitantes de los castros adoraban a diversos dioses. Su panteón acogía casi a cien divinidades. Destacan
el dios de la guerra, asimilado a Ares-Marte, debido al carácter guerrero de la vida castreña, y al
dios de la montaņa, identificado con Jupiter; también había otras divinidades menores
vinculadas a los caminos y encrucijadas, espíritus de fuentes y ríos, bosques, plantas o
animales, ...
